sábado, 3 de marzo de 2012

QUE NOS ESCUCHEN


La guerra de cifras por el famoso déficit para 2012 sigue siendo una batalla política que se libra desde las trincheras de cada uno de los distintos bandos. Y cada uno quiere justificarse ante la opinión pública de que lo que ellos dicen es la verdad.  El PSOE lo cifra en el 6% y el PP lo sitúa en el 8,51%. En cualquiera de los casos, la cifra no es mala: es peor. Un 8,51% de déficit en 2011 implica ajustar 41.000 millones de euros para cumplir este año con Bruselas. Es un tijeretazo del 4,1% del PIB, en plena recesión. Ningún país Europeo –ni siquiera Grecia- se ha enfrentado en las últimas décadas a un recorte tan agresivo como el que nos van a recetar.  De esta enorme cifra, el Gobierno de Rajoy sólo ha concretado 15.000 millones de euros: 6.200 con la subida del IRPF y otros 8.900 del recorte anunciado a finales de diciembre. Queda por explicar de dónde van a salir los otros 26.000 millones que faltan.  Para situarnos mejor, el PIB es la suma del valor de los bienes y servicios producidos por un país en un periodo de tiempo y  nos demuestra el nivel de crecimiento de una economía, es decir, lo podemos utilizar como medida de bienestar económico.

         La primera medida tomada, ya dicha, es la subida del IRPF. Es lo más fácil. El déficit deben pagarlo los de siempre, no los culpables, y los recortes en sanidad, educación  y en derechos sociales, lo sentirán más los que menos tienen. Crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos, es la historia de siempre. Pero, al margen de esto, ¿cómo se ha llegado a este despilfarro? ¿Quién no ha cumplido con el déficit? Como se esperaba, dos tercios de la desviación corresponde a las autonomías: 16.400 millones. El Gobierno ha gastado 3.000 millones más y los ayuntamientos 800 millones. Todos se han endeudado más de lo que tenían, pero nadie explica en qué se lo han gastado ¿Dónde ha ido ha parar el dinero? Los ciudadanos necesitamos saber…, pero ninguno nos dará una explicación. ¿Cómo es posible que se aumente el déficit en tiempos de crisis? La explicación es: irresponsabilidad

         No son necesarios recortes; son necesarias reformas, cambiar el modelo productivo porque el actual no nos vale ya y si queremos recortar, recortemos por ejemplo en meter mano a los 46.000.millones de euros de fraude fiscal que tenemos cada año; reformar el Senado porque no hacen falta tantos senadores con los gastos que conllevan, cuando no su supresión porque sus decisiones no son vinculantes;  eliminación de cargos políticos (cerca de 1.000), entre asesores, subdirectores, subdelegados, etc., y demás gastos vinculados con la dirección de estas instituciones. Si se examinan los presupuestos de las Diputaciones Provinciales (cuya actividad es la misma que las CCAA por lo que habría que suprimirlas), es fácil observar que los números no cuadran y constituye una falsedad absoluta que el coste de los cargos políticos y cargos de confianza suponga casi el 15 % del total de los presupuestos de éstas, unos 7.000 millones de euros al año. Es indudable que las administraciones públicas vienen siendo, desde hace muchos años, un botín que los Partidos Políticos reparten entre los suyos cuando se hacen con el poder de las mismas. El abuso que supone la proliferación de cargos de confianza (asesores, comunicadores, etc.), la asignación de elevados sueldos de los cargos políticos y el uso indiscriminado de bienes públicos y prebendas, es mucho más relevante y significativo en tiempos de crisis como los actuales en los que se imponen continuos sacrificios a la población ¿Es normal? ¿Es admisible? ¿Es lógico que hasta para hacer oposición los grupos políticos tengan asesores? Parece que no, parece que el sentido común señala que si los Señores Diputados no saben hacer su trabajo y necesitan asesores para ello es mejor que se dediquen a otra cosa.

         El verdadero problema es que no mandan ellos. Los políticos son la cara visible del sistema pero están subordinados al poder económico porque son deudores de él; necesitan financiación para subsistir y nunca van a dictar leyes que perjudiquen a éstos. El capitalismo contemporáneo es de monopolios generalizados; un sistema integrado que domina la economía global, y que garantiza que estos monopolios graven impuestos sobre la masa de plusvalía, (transformada en ganancias) que el capital extrae de la explotación del trabajo,  incapaz de derrotar sus crecientes contradicciones internas, condenado a continuar su salvaje expansión. Las continuas protestas y manifestaciones que se realizan hoy en la calle y, casi seguro,  en el futuro, están clamando al poder político que reaccione, que son los elegidos para velar por el bienestar de la sociedad. Lamentablemente nos oyen, pero no escuchan.

         No más líderes indecisos aferrados a fórmulas neoliberales monetaristas, sin atreverse a desentrañar las causas profundas de la crisis que es sistémica. Deben escuchar a la sociedad, porque a simple vista no es sólo financiera  sino alimentaria, de vivienda, de empleo, de salud, de educación, de cultura, ética, ambiental, de recursos.

Miguel F. Canser
www.cansermiguel.blogspot.co

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